Mar. 12, 2026
Desde muy temprano, Wilbert Guerrero se coloca sus botas de hule y guantes para participar en una jornada que para él significa mucho más que una práctica. Este joven originario de San Pedro de Lóvago, una zona ganadera de Chontales, encuentra en la inseminación artificial una de las áreas que más le apasiona dentro de su formación técnica.
Wilbert es estudiante de segundo año del Técnico General Agropecuario en el Centro Tecnológico Comandante Germán Pomares Ordóñez, en Juigalpa. Durante una jornada de inseminación utilizando simuladores, él y sus compañeros ponen en práctica los conocimientos aprendidos en clase, fortaleciendo sus habilidades para el trabajo en el campo.
“Para mí es muy importante porque una de las materias que más me gusta es el mejoramiento genético y la inseminación artificial. Me siento orgulloso de poder demostrar lo que he aprendido y compartir mis conocimientos con los compañeros de nuevo ingreso”, comenta.
Durante la actividad, estudiantes de las Carreras Técnico General en Veterinaria y Técnico General Agropecuario participan en prácticas que les permiten acercarse a la realidad del trabajo pecuario, utilizando simuladores y herramientas especializadas.
La jornada inicia con una práctica de inseminación artificial en porcinos. En esta sesión participaron 25 estudiantes, quienes trabajan en el área didáctica porcina donde refuerzan conocimientos sobre genética, reconocimiento de razas y líneas porcinas, así como el proceso de extracción de semen y el procedimiento de inseminación.
Para realizar estas prácticas utilizan herramientas como termo colector, bolsa colectora, catéter, pipeta y guantes de látex, instrumentos que forman parte del trabajo cotidiano en las unidades de producción.
Posteriormente se desarrolló una segunda práctica enfocada en la inseminación artificial bovina, en la que participaron 35 estudiantes, fortaleciendo sus destrezas en el manejo reproductivo del ganado mediante ejercicios de simulación.
Wilbert también explica que durante la jornada apoyaron a los estudiantes de nuevo ingreso, compartiendo con ellos parte de lo aprendido en la carrera.
“Les enseñamos cuáles son los equipos que se utilizan, el procedimiento y la higiene que se debe tener. También hablamos de las razas de ganado que tenemos en el centro y cómo las nuevas generaciones van adquiriendo características de sus padres”, relata.
El joven destaca que la educación técnica le ha permitido adquirir experiencia que ya empieza a poner en práctica en su comunidad.
“Yo vengo de una zona ganadera y en algunas fincas de amigos ya me preguntan sobre estos temas. Todo esto me está ayudando a ganar más conocimiento para cuando me toque trabajar”, afirma.
Otra de las protagonistas de esta jornada es Yara Acuña Amador, estudiante de segundo año del Técnico General Agropecuario, originaria de la comunidad Jacinto Vaca, en Nueva Guinea.
Yara cuenta que creció rodeada del trabajo en el campo y que estudiar esta carrera le permite fortalecer lo que ha aprendido desde pequeña.
“Decidí venir a este centro porque aquí el aprendizaje es bastante práctico. Eso nos ayuda a prepararnos mejor para el trabajo en el campo”, explica.
Durante la jornada también compartió su experiencia con los estudiantes de nuevo ingreso.
“Esta actividad nos sirve para reforzar lo que ya aprendimos y también para transmitir ese conocimiento a los compañeros que vienen empezando, para que tengan una idea de lo que van a aprender en la carrera”, señala.
La joven asegura que su sueño es convertirse en productora ganadera y trabajar en su propia finca.
“Uno de mis sueños es trabajar en lo mío y poner en práctica todo lo que estoy aprendiendo aquí. La educación técnica nos prepara para la vida laboral y también para ser líderes”, expresa.
Para las autoridades del centro tecnológico, estas jornadas prácticas son clave en la formación de los futuros técnicos del país.
El director del centro, Eduardo Villachica, destaca que la inseminación artificial es una herramienta importante para mejorar la genética del ganado y aumentar la productividad en el campo.
“La idea es que nuestros estudiantes desarrollen habilidades técnicas que puedan aplicar en las unidades de producción y así aportar al fortalecimiento del sector pecuario”, señala.
Con prácticas como esta, jóvenes del campo continúan preparándose con conocimientos y experiencia para aportar al desarrollo productivo y ganadero de Nicaragua.