San Rafael del Sur | Jireh Pérez | 24.03.2026 | 09:58
Leónidas Yuriel Centeno Rodríguez siempre tuvo un motor interno: la superación. Originario de las brumas de Jinotega, este joven simpático y resiliente cargaba con un sueño que parecía exigirle pasaporte. "Yo pensaba irme fuera del país", confiesa. Sin embargo, su destino dio un giro cuando descubrió que el conocimiento que buscaba no estaba en el extranjero, sino en el país de las oportunidades: Nicaragua, específicamente en el Tecnológico Nacional (INATEC).

Al enterarse de la existencia de la Escuela Hotel Casa Luxemburgo, Leónidas no lo dudó. Tomó una decisión valiente: dejar la comodidad de su hogar, el calor de su familia y la cercanía de sus amigos para embarcarse en una travesía de más de 230 kilómetros que separan las montañas de Jinotega de las ricas olas de la playa en Pochomil, Managua.
Al llegar a la Escuela Hotel Casa Luxemburgo, Leónidas se encontró con un mundo de excelencia. Descubrió que nuestro Buen Gobierno, a través de INATEC, ofrecía los mejores equipos de Nicaragua para aprender no solo a cocinar, sino a dominar la gastronomía con técnica.
"Aprendí lo que era una cocina bien hecha, una cocina diferente. Aprendí lo que es sabor, color, aroma y textura".
La Escuela Hotel Casa Luxemburgo en Pochomil es mucho más que un Centro de estudios; es un faro de excelencia y oportunidad gestionado por INATEC. Este espacio combina tecnología de vanguardia con una enseñanza humana y gratuita, rompiendo barreras de distancia y recursos. Aquí, el talento nicaragüense se transforma en excelencia profesional, convirtiéndose en el motor que impulsa a jóvenes como Leónidas a conquistar sus sueños y fortalecer la economía de nuestra nación.

A pesar de la distancia y los desafíos, su determinación fue inquebrantable. Se graduó con éxito como Técnico General en Cocina y Gastronomía, transformando su talento bruto en una herramienta poderosa para el cambio.
Con el título en mano y el corazón lleno de ideas, Leónidas regresó a su natal Jinotega. Pero no regresó a buscar empleo, sino a crearlo. Así nació Artesanos, una heladería que es mucho más que un negocio; es un tributo a la pureza y al esfuerzo.
En Artesanos, la filosofía es clara: calidad sin químicos.
En la actualidad, cuando Leónidas habla de su emprendimiento, sus ojos brillan con una emoción contagiosa y su voz se carga de orgullo. No solo ha logrado sustentar su vida, sino que se ha convertido en un agente generador de empleo, liderando un equipo de calidad y demostrando que el éxito tiene un sabor artesanal.
Para Leónidas, el camino hacia el éxito no tiene barreras económicas ni de edad, solo requiere voluntad. Su historia es un testimonio de que en Nicaragua las puertas siempre están abiertas a miles de oportunidades.

"Hoy te invito a formar parte de esta hermosa familia de INATEC. No hay impedimento, ni distancia, ni costo, porque no pagás ni un solo córdoba. Primeramente, Dios, al igual que yo, vos también podés cumplir tu sueño, emprender y salir adelante".
Leónidas Yuriel Centeno Rodríguez es la prueba viviente de que cuando la creatividad se mezcla con la formación técnica de calidad, el resultado es un futuro brillante que se queda en casa, enriqueciendo a nuestra gente y a nuestra nación.