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Historias que inspiran: Rafael y Alejandro, protagonistas de una educación técnica inclusiva

None | Gabriela Almanza | 29.08.2025 | 15:20

Historias que inspiran: Rafael y Alejandro, protagonistas de una educación técnica inclusiva

En el contexto de la Semana Nacional de las Personas con Discapacidad, dos jóvenes nicaragüenses nos recuerdan que la inclusión no es solo una política, sino una realidad que transforma vidas. Rafael Antonio Reyes Luna y Alejandro José Montalván Guadamuz son estudiantes de los Centros Tecnológicos de Boaco y Ticuantepe respectivamente y sus historias reflejan el compromiso de los 72 centros de INATEC con una educación técnica accesible, humana y de calidad.

Boaco: Rafael Antonio Reyes Luna

Rafael, de 27 años, estudia la carrera de Técnico Especialista en Banca y Finanzas en el Centro Tecnológico Alcides Miranda Fitoria, en Boaco. Nació con una discapacidad motora, pero eso nunca ha sido motivo para rendirse. “Me siento muy bien estudiando aquí. Esta carrera me la recomendó mi mamá y me gustó. Creo que todos los muchachos que estamos aquí venimos con el deseo de salir adelante”, expresó con entusiasmo.

Gracias al sistema de internado, Rafael recibe alojamiento, alimentación y acompañamiento integral. “El gobierno nos brinda todo ese apoyo. Solo él hace esto para que aprovechemos los estudios. Estoy agradecido porque gracias a eso podemos salir adelante”, afirmó. Su actitud positiva ha conquistado a sus compañeros y maestros, quienes lo describen como un joven activo, comprometido y lleno de sueños.

Daniela Lacayo, compañera de clase, lo ve como un ejemplo: “Es excelente la práctica de la inclusión del gobierno en los Centros Técnicos. Rafael ha demostrado que todo depende de uno mismo. A pesar de su condición, se ha propuesto estar aquí, y eso me agrada. Él quiere salir adelante, y eso lo convierte en una inspiración para todos”.

La maestra Itza Colindrez destacó su esfuerzo diario: “Rafael realiza todas las actividades que se le orientan. Va poco a poco, integrándose y trabajando con dedicación. Aquí no hay límites: el que quiere, aprende. Él está demostrando que los límites solo existen si uno los acepta”.

Ticuantepe: Alejandro José Montalván Guadamuz

En el Centro Tecnológico Manuel Landéz Rojas, en el municipio de Ticuantepe, Alejandro José Montalván Guadamuz estudia la carrera de Riego Agrícola. Alejandro tiene trastorno del espectro autista de nivel 1, lo que le dificulta la comunicación verbal. Sin embargo, su madre, Yesenia Aguirre Guadamuz, ha sido testigo de una transformación profunda desde que ingresó al centro.

La vida de mi hijo ha cambiado significativamente. Ya no es aquel muchacho aislado. Ahora tiene más comunicación con sus compañeros, con los maestros, con todos”, relató emocionada. Antes, Alejandro sufría burlas y rechazo. Hoy, gracias a un ambiente inclusivo y al acompañamiento especializado, ha encontrado un lugar donde puede aprender, crecer y ser él mismo.

El apoyo que hemos recibido ha sido excelente. Los maestros han sido capacitados para tratar a personas en condiciones especiales, y eso ha hecho una gran diferencia”, afirmó Yesenia. Alejandro ha hecho amistades, participa en clase y se muestra más alegre. “Me dice que tiene una nueva amistad con un compañero. Eso significa mucho. Es señal de que ya no está solo”.

Aunque Alejandro se expresa con dificultad, sus palabras revelan su entusiasmo por aprender: “Bien… la ayuda que necesito para aprender sobre el riego… computación tiene enseñanzas… las puedo aprender con facilidad”. Su esfuerzo diario es una muestra de que, con las condiciones adecuadas, todos pueden avanzar.

Estas dos historias, distintas pero conectadas por el mismo hilo de inclusión, son reflejo del modelo educativo de INATEC, que atiende actualmente a más de 2,100 protagonistas con discapacidad en cursos y carreras técnicas.

Además, a través del Centro de Capacitación Comandante Carlos y sus 11 sedes, se han formado más de 94,000 servidores públicos en Lengua de Señas, fortaleciendo la atención inclusiva en todo el país.

Rafael y Alejandro no solo estudian banca y finanzas o riego agrícola. Estudian la vida, la resiliencia y el valor de creer en uno mismo. Sus voces, sus pasos y sus logros son testimonio de que la educación técnica pública en Nicaragua no deja a nadie atrás. ¡Porque aquí, todos tienen un lugar para aprender, crecer y soñar!



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