Ticuantepe | Maryorie Duarte | 20.01.2026 | 14:43
En la comunidad de Veracruz, en el sector de Valle Gothel, el paisaje se transforma al cruzar un sendero totalmente arborizado. La frescura del entorno es la entrada de lo que se encuentra en la Finca “Las Marías”: un modelo de producción diversificada liderado por Rodolfo Josué Martínez Picado. A sus 41 años, este hombre originario de Ticuantepe es el testimonio vivo de que la educación técnica es el puente entre el deseo de superación y el éxito tangible.
Rodolfo no siempre fue el experto que hoy maneja con precisión quirúrgica su finca. Durante años se ganó la vida como comerciante de mariscos y pescado, pero la semilla del campo, donde nació y se crio, siempre estuvo latente. El cambio comenzó con un consejo y una pequeña oportunidad en el Centro Tecnológico Manuel Landez Rojas, ubicado en su natal Ticuantepe.
Lo que inició como una curiosidad para aprender a inyectar cerdos en su comunidad —por lo que cobraba apenas 20 córdobas— se convirtió en una pasión académica que lo llevó a obtener dos títulos: EL Técnico General en Zootecnia y Veterinaria, además de una especialización en aplicación de productos veterinarios.
“Mi nombre es Rodolfo Josué Martínez Picado, tengo cuarenta y un años y estudié en el Centro Tecnológico Manuel Landez Rojas y saqué aplicación de productos veterinarios y saqué la carrera técnica en zootecnia. Antes de entrar al técnico yo era un comerciante, no tenía ninguna idea de volverme un profesional en el rubro pecuario... Lo primero que me cambió el centro fue mi manera de pensar”.
Hoy, esa nueva mentalidad se traduce en una propiedad de 50 manzanas donde Rodolfo gestiona siete rubros productivos. Su inventario impresiona: posee 25 vacas, 50 ovinos, 50 caprinos y una producción porcina que genera dos toneladas de carne semestralmente.
En el Centro Tecnológico Manuel Landez Rojas, Rodolfo descubrió que la calidad de la enseñanza radica en la práctica constante. Desde aprender a realizar nudos de veterinaria hasta dominar cirugías y diagnósticos, su formación fue integral.
“La metodología de INATEC es aprender haciendo. Esto significa que tiene setenta por ciento práctico y treinta por ciento teórico. El centro presta las condiciones, tiene instalaciones y laboratorios modernos donde el protagonista puede revisar una vacuna; tiene todos los requisitos para que uno salga profesional y con un conocimiento técnico de un cien por ciento”.
Esa precisión técnica es visible en cada rincón de “Las Marías”. Rodolfo utiliza un sistema de riego por gravedad para sus cultivos de cítricos y plátano. Además, su finca es un catálogo de biodiversidad con aves exóticas como el pato mandarín, gansos, gallinas Guinea y patos de patio. En sus corrales, aplica lo aprendido sobre selección genética: “En el centro técnico aprendí a castrar los animales, eso nos permite elegir los machos y hembras para producción”, explica con orgullo.
El éxito de Rodolfo es también el éxito de su comunidad. Aquel hombre que inyectaba cerdos por necesidad, hoy capacita a sus vecinos en el manejo de rubros bovinos y porcinos. Su crecimiento económico es innegable; gracias a los frutos de su finca, hoy cuenta con su propio medio de transporte. Pero quizás lo más valioso es el legado familiar: sus hijos están siguiendo sus pasos, estudiando la misma carrera técnica.
“Hay cambios en la familia porque en el caso mío mis hijos están siguiendo mis pasos, están estudiando la misma carrera que estoy yo. La educación técnica mejora tu estilo de vida y mejora la vida en tu comunidad también. Actualmente estoy produciendo carne para la comunidad a un costo más bajo para ayudar a la economía; eso me hace sentir útil”.
Rodolfo es, además, un hombre de tradiciones y buen paladar. Si un visitante desea probar la calidad de sus ovejas pelibuey, él mismo se encarga del destace técnico y la cocina, demostrando que su formación integral abarca desde la crianza hasta la mesa.
Al cerrar su jornada, Rodolfo no olvida sus raíces ni las puertas que se le abrieron. Su mensaje para los jóvenes es directo y cargado de honestidad periodística humanista:
“Hago un llamado a los jóvenes, joven que hoy no tenés una idea clara de qué hacer, yo te invito ándate, yo te digo proba en INATEC ahí están las puertas abiertas para cualquier persona que tenga intenciones de superar y de salir adelante. No hay horario, las áreas de producción requieren de disciplina y de conocimiento para poder producir diario”.
Rodolfo Martínez es el ejemplo perfecto de que, con las herramientas adecuadas del Centro Tecnológico Manuel Landez Rojas, el campo nicaragüense no tiene límites.