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De vender trocantes con sus padres a soñar con su propio salón de belleza

Tipitapa | Maryorie Duarte | 28.10.2026 | 15:27

De vender trocantes con sus padres a  soñar con su propio salón de belleza

A sus 16 años, Susana García ya conoce el valor del trabajo. Antes de ingresar a la Escuela Municipal de Oficios Comandante Pedro Aráuz Palacios, en Tipitapa, ayudaba a sus padres a vender los trocantes que ellos mismos elaboran. Hoy, mientras continúa sus estudios de secundaria, también aprende estética de manos y pies, con la ilusión de tener su propio salón de belleza y construir un futuro con sus conocimientos.

Combinar las responsabilidades escolares con su formación técnica requiere esfuerzo. Susana dedica parte de sus noches a realizar tareas y, según cuenta, a veces sus padres la regañan porque no descansa lo suficiente. Sin embargo, la cercanía de la escuela le facilita continuar preparándose sin descuidar sus estudios.

“La verdad, agradezco que hayan puesto los cursos cerca, porque a uno se le facilita y aprende. Además, no es pagado, es gratuito”, expresa.

De las clases a sus primeras clientas

En el curso de estética de manos y pies, Susana aprende técnicas para el cuidado y la decoración de uñas que ya comienza a poner en práctica con sus familiares. Su primera experiencia fue con una tía, quien quedó satisfecha con el resultado y la felicitó por su trabajo.

“Me emocionó verla porque me felicitó. Me di cuenta de que, a pesar de todo, lo logré, aprendí bien”, cuenta con emoción.

También ha practicado tratamientos faciales con su mamá, experiencias que le permiten ganar confianza y reconocer cuánto ha avanzado desde que comenzó el curso.

Aunque todavía tiene mucho por aprender, Susana sabe lo que quiere para su futuro. Cuando le preguntamos qué le gustaría haber alcanzado dentro de seis meses, su respuesta apunta a una meta concreta: tener su propio salón de belleza, donde pueda atender a sus clientas y generar ingresos con su trabajo.

Su deseo de salir adelante también la motiva a animar a otros jóvenes a aprovechar las oportunidades de formación.

“A los jóvenes de mi edad les digo que aprovechen y no pierdan las oportunidades, porque hay personas que tal vez no estudian porque tienen que trabajar, pero no es malo que aprendan”, aconseja.

Katia y su hija encuentran una oportunidad para emprender

A sus 36 años, Katia Vallecillos Fonseca, habitante del barrio Cristo Rey, en Tipitapa, también encontró en la Escuela Municipal de Oficios una oportunidad para mejorar la economía de su hogar. Antes de ingresar, se dedicaba a las labores domésticas. Ahora estudia estética de manos y pies, con especialidad en uñas acrílicas, y ya atiende a sus primeras clientas.

Su principal motivación es aprender un oficio que le permita aportar más ingresos a su familia. Con los conocimientos adquiridos, ha comenzado a realizar decoraciones en uñas y recibe comentarios positivos de quienes solicitan sus servicios.

“Gracias a estos cursos tenemos una entrada extra para nuestra familia. Eso fue lo que me motivó y, gracias a Dios, nos han brindado esta oportunidad”, relata.

Su hija también estudia el mismo curso. Juntas practican lo aprendido y comienzan a abrirse camino en esta actividad, con la esperanza de contribuir a los gastos del hogar.

“Mi hija y yo agarramos el mismo curso y lo estamos ejerciendo las dos. Entonces, ya es doble y la entrada es doble para nuestro hogar”, explica.

Katia quiere continuar preparándose y estudiar estética del cabello para ampliar sus conocimientos y ofrecer nuevos servicios. Como madre de dos hijos, considera que organizar el tiempo es fundamental para cumplir con las responsabilidades familiares y dedicar espacio a su formación.

A otras mujeres que creen que no tienen tiempo o recursos para estudiar, les comparte un consejo basado en su propia experiencia:

“El tiempo nosotras las mujeres lo podemos ordenar, porque es el orden lo que nos ayuda a tener tiempo para hacer todo lo que queremos hacer”.

Formación gratuita que abre oportunidades

Las experiencias de Susana y Katia forman parte del trabajo que desarrollan las alcaldías en coordinación con el Tecnológico Nacional (INATEC), para acercar la formación gratuita a jóvenes y adultos que desean aprender un oficio y encontrar nuevas oportunidades de trabajo.

La alcaldesa de Tipitapa, Marbely Arauz Pineda, explica que desde 2014 más de 11 mil 700 protagonistas se han formado en las Escuelas Municipales de Oficios y en los cursos técnicos del municipio. Destaca que muchos han encontrado en esta preparación una oportunidad para emprender y mejorar los ingresos de sus familias.

“Este es un programa que ha venido a beneficiar a muchas personas, porque ahora ya no son solamente protagonistas de las Escuelas de Oficios, sino que son emprendedores. Eso ha venido a mejorar la economía familiar”, señala.

La oferta formativa incluye estética de manos y pies, pastelería, corte y confección, preparación de vinos, artesanías, elaboración de piñatas, contabilidad, inglés y herramientas informáticas, entre otros cursos. La alcaldía facilita los materiales y las condiciones para las clases, mientras que el INATEC contribuye con el personal calificado y el acompañamiento técnico.

Para Susana, esta oportunidad representa la posibilidad de convertir lo aprendido en su propio emprendimiento. Katia, por su parte, ya comienza a generar ingresos con sus servicios y comparte ese camino con su hija. Ambas muestran que aprender un oficio puede abrir puertas para quienes desean superarse, aportar a sus hogares y construir nuevas oportunidades para sus familias.



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